Quizá te encuentres en una tesitura que te haga plantearte cómo solucionar problemas de manera práctica. Una forma sencilla es recurrir a la inteligencia emocional. O sea, a la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos, y actuar en consecuencia.

¿Cuántas veces se te han presentado disyuntivas al luchar por tus objetivos personales? Ahora no tendrás que dudar, ni quedarte quieto; tendrás en tu mochila vital las herramientas y sabrás cómo solucionar problemas.

En marcha las técnicas de resolución de problemas

Las técnicas de resolución de problemas radican en la puesta en práctica de una serie de habilidades que están ligadas a la inteligencia emocional. ¿Cuáles son?

Toma perspectiva

Identificar la causa del problema es el primer paso. Esta no es la situación en sí, sino la respuesta que damos ante ella. Por ello, es preciso mirarla con distancia.

Descompón el problema en submetas realistas

Debes dividir el problema en metas realistas, ya que el objetivo general acostumbra a estar más ligado al bienestar personal que a una solución realista.

Analiza los bienes / fines

Es clave que busques alternativas para cada una de las submetas planteadas. En este caso, resulta preciso estructurar la información y los medios disponibles.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es shutterstock_1100247800.jpg

Cómo solucionar problemas en cinco pasos

D’Zurilla y Goldfried definieron un modelo en cinco fases sobre cómo solucionar problemas. ¿Cuáles son estas etapas?

  1. Orientación genérica hacia el problema: debes entender que los problemas integran la vida. Las preguntas a plantearte en esta primera etapa radican en cómo percibes el problema, cómo lo valoras, qué poder tienes sobre él, y cuánto tiempo te ocupa.
  2. Definición y formulación: se aborda un aspecto importante que consiste en definir la relevancia que el problema en cuestión tiene para ti.
  3. Generación de alternativas: se trata de generar tantas y tan variadas como te sea posible. Por muy descabellada que parezca una alternativa, inclúyela. 
  4. Toma de decisiones: lo esencial en esta etapa es contemplar las consecuencias de cada alternativa, evaluar todos los aspectos posibles, elegir una opción y preparar el plan. Puedes escribir o dibujar el proyecto de cómo solucionar problemas.
  5. Verificación: cuando tomes la decisión, pones en marcha el plan. Lo ideal es examinar el proyecto en diferentes puntos. De este modo, obtendrás respuestas y podrás realizar pequeños ajustes en función de cómo se desarrolle el proceso.

Recordemos que los problemas son naturales en nuestro día a día. Lo que nos compete no es hacer que desaparezcan, sino crear los instrumentos que tenemos a nuestro alrededor para hacerles frente de la manera más eficiente.

Aun así, varios problemas nos seguirán afectando. No obstante, nuestro propósito será minimizarlos si no le podemos dar una salida definitiva.

De este modo, generamos menos ruido práctico y emocional en nuestra vida, adoptando soluciones variadas, creativas y que nos ayuden a crecer. Aquí radica la importancia de cómo solucionar problemas.